¿Qué decirte? ¿Qué pensar?
¿Cómo actúo para no herirte?
¿Será nuestro final?
Días viendo al cielo,
noches siendo pura obscuridad,
¿por qué eres fría como el hielo
en lugar de decirme la verdad?
Dime qué es lo que ha pasado
que nos buscamos siempre como
un río al mar,
sabiendo entonces a lo que
hemos llegado:
Estar alejados sufriendo
solo por querer amar.
Sentado siento la brisa del viento,
cual viento que sopla y estremece
las olas del mar,
esto transcurre en muy poco tiempo,
mientras observo al sol escapar.
El aire acaricia mi rostro de manera agresiva,
el cielo solloza por tratar de olvidar,
su llanto cae sobre mí de forma exclusiva,
muy triste se ve el hombre al final.
Noches inmensas que extrañan los días,
sumergidas en sombras bajo la luz de la Luna,
como aquel pensamiento sin el que te recordaría,
donde no hubiese tristeza alguna,
pero fuese absorbido en la más profunda de las agonías.
El éxtasis de la vida me llena de alegría
puesto que tu eres él,
amorosa, risueña, honesta,
con cierto dote de locura,
pero siempre siendo fiel.
Así, la amargura se fue poco a poco
al averno, mientras los dos pasaremos
un inolvidable y hermoso invierno,
llenos de felicidad, juntos,
sin ninguna falsedad.
Pareciera que fuese una fantasía
la que digo, pero no.
Simplemente es lo que imagino que
pudiese cruzarse en nuestro camino.
Solo seamos como un tornado en el cielo,
un huracán en pleno mar,
un incendio tan ardiente
como la pasión que hemos de llevar.
Así dejemos que el amor domine nuestras vidas,
que no nos dé salida.
Que el solo hecho de creer me haga ver
a través de tus ojos al sol nacer en un
bello amanecer.
Tan solo lee lo que logré
en un momento en el que te pensé.